Archivo de Noviembre de 2009

Fincas Rústicas en venta en Madrid. Fincas ganaderas.

Viernes, 20 de Noviembre de 2009

Hace unos días, un amigo me presentó a un familiar que quería vender una finca ganadera en Madrid. Concretamente en la zona noroeste, ya saben Valdemorillo, El Escorial, etc.

Al ir a recorrer la finca, me recordó la gran calidad que tienen las fincas en esa zona. Fresnedas, pastos excelentes, agua en abundancia. De hecho, concretamente esta finca fue de un ganadero muy conocido y reconocido en el mundo taurino.

Cuando famosos ganaderos elegían esta zona para su ganado bravo por algo sería.

Hoy en día tener una finca de calidad a 20 minutos de la Moncloa es un lujo. Incluso yo me plantearía vivir en ella.

F.G.

 

 

Los propietarios de grandes fincas rústicas están resabiados.

Martes, 3 de Noviembre de 2009

Talavera de la Reina (Toledo, Castilla la Mancha)

Los propietarios de grandes fincas, sobre todo de caza y ganaderas, están cansados de tanta picaresca.

Cuando decidieron vender su finca, se lo dijeron a algunos conocidos que, a su vez, se lo dijeron a otros conocidos que se dedicaban a “ la venta de fincas“ (normalmente, la oficina de estos vendedores es el bar, y más que vendedores son correveidiles, porque…, a su vez, tienen una red de conocidos que les pasan los datos de las fincas, sin dar demasiadas explicaciones, para que sus conocidos, en el caso de que haya alguien interesado, les necesiten porque saben muy poco de la fincas y mucho menos de su ubicación).

Pues bien, en este escenario, estos conocidos de conocidos de conocidos quieren saltarse la cadena, puentear a todos y llegar a la finca.

¿Cómo lo hacen? Muy fácil, le dicen a un amigo q haga de comprador y llaman a su contacto que, a su vez, llama a su contacto….

Créanme, sé de casos en los  que se han presentado 12 personas a ver una finca y el propietario, mosqueado, ha preguntado quien es el comprador,  mirarse  los unos a los otros y no aparecer nadie. Bochornoso.

Les voy a contar una anécdota que me ocurrió hace un par de semanas:

Se pone en contacto conmigo Juan Smith Smith (nombre ficticio), un señor educado, de buen verbo, y me pregunta por una finca que ofrezco dedicada a la explotación porcina, muy buena, por cierto. Me dice que le parezco un hombre serio y que está cansado de cantamañanas, que lleva  un año y medio buscando finca y que está harto de que le engañen, que le ha pasado de todo, incluso le han estado enseñando una finca que no se vendía y que, además, luego se enteró de que era de un conocido suyo.

Me dice q necesita mucha discreción porque es un hombre muy conocido en el sector y que, en el momento en que el vendedor sepa quien es, le subirán el precio. Me dice que le parece muy bien que ponga el precio de la finca porque así no se lo podrán subir. Y bla bla bla…

Yo, después de tantos años de profesión, noto algo raro. Le pregunto si compraría él como persona física o una sociedad, me dice que una sociedad que  se llama como su apellido pero leído al revés (“Grupo Htims”). Perfecto, le contesto.

Después de terminar la conversación hago algunas comprobaciones. Todos sabemos que el acceso a las cuentas de las sociedades es público. En fin para no alargarme más, ni la sociedad existía, ni era conocido en el sector.

Moraleja, el buen profesional está obligado a informarse de que el posible comprador sea, efectivamente, eso, un comprador potencial; y no un pícaro que mediante mentiras o medias verdades molestan y hacen perder el tiempo a los propietarios.

F.G.