Sí, ya lo sé, es inconcebible. Pero cierto. Todavía ayer me llamó un propietario de finca rústica, más bien enfocada a la ganadería y a la caza. Me explicó cómo era la finca, las características que tenía, en fin, me fue respondiendo a las cuestiones que le fui planteando. Me dijo el precio que quería por ella etc. Yo, por mi lado, le fui explicando la forma de trabajar que tenía, cómo veía la operación, cómo pensaba que había que enfocarla. Todo le pareció perfecto hasta que le dije lo que cobraba de comisión. “¡Un 3%, eso es una exageración, aquí por mi zona, como mucho se paga el 2%!”. Le expliqué que cada uno es muy libre de cobrar los honorarios que crea oportuno, y que no es lo mismo un señor que no está dado de alta, que no tiene ningún local de trabajo, que lo único que hace es poner un anuncio en un portal de anuncios gratis en internet, que seguramente no conoce ni la finca, ni al dueño (sabe de la finca porque se lo ha dicho un amigo); que un profesional que tiene su empresa dada de alta, que está localizable en cualquier momento porque tiene un local dedicado a tal fin, que de las fincas que ofrece tiene el encargo de venta del dueño, que por lo tanto, sabe el precio inicial de la finca rústica, pero también el precio final. Que tiene un equipo de profesionales dedicados a ello, que invierte en estar presente en todos los medios de comunicación posibles, internet, revistas de campo, agrícolas, de caza. Que tiene una bolsa de posibles clientes compradores, no solo a nivel particular, si no a nivel de empresas de inversión, bien con capital nacional, bien con capital extranjero… Hombre, querer comparar esto no es serio. En el primer ejemplo el señor puede cobrar un 2, un 1 o un 0,5%. Insisto, “puede cobrar”. Pero para eso hay que venderlo. En definitiva, si eres eficaz y tienes unas probabilidades de venta a corto-medio plazo razonables, en mi opinión, un 3% considero que son unos honorarios muy razonables. Todo lo demás es humo. Talavera de la Reina (Toledo, Castilla la Mancha). F.G. |